La sostenibilidad no empieza con grandes proyectos, sino con pequeños gestos que repetimos cada día. Apagar las luces que no usamos, reducir el consumo de plástico o preferir productos locales son decisiones que, aunque parezcan simples, tienen un impacto enorme en el medio ambiente.
Adoptar hábitos sostenibles no solo cuida al planeta, sino que también mejora nuestra calidad de vida y promueve un futuro más justo para todos.
Recuerda: cada acción cuenta, y el cambio empieza contigo.